Sanchez_Amaro2

10.18234/secuencia.v0i104.1587

Artículos

Entre la apertura democrática
y el radicalismo. El movimiento estudiantil nicolaita de 1970 a 1979

Between Democratic Opening and Radicalism.
The Nicolaita Student Movement from 1970 to 1979

 

Luis Sánchez Amaro1, 0000-0002-3483-0745

 

1Escuela Preparatoria “Ing. Pascual Ortiz Rubio”, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México, sanchezamaro@hotmail.com

 

Resumen:

El trabajo reconstruye el desarrollo histórico del movimiento estudiantil en la Universidad Michoacana durante el gobierno de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y la mitad del sexenio de José López Portillo, cuyas propuestas de apertura y diálogo político tendieron a dividir al estudiantado entre quienes los apoyaron y los que se radicalizaron. Se analiza y concluye también con respecto a los objetivos movilizadores del movimiento estudiantil, las formas organizativas que se adoptaron y los logros que se consiguieron en el resurgimiento de las Casas del Estudiante Universitarias y el fortalecimiento de la propia Casa de Estudios.

Palabras clave: movimientos sociales; movimientos estudiantiles; conflictos universitarios; instituciones educativas; universidades públicas.

 

Abstract:

This study reconstructs the historical development of the student movement at Michoacan University during the government of Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) and half of the six-year term of José López Portillo, whose proposals for political opening and dialogue tended to divide the student body between supporters and radicalized members. An analysis is conducted, and a conclusion reached on the objectives that mobilized the student movement, the organizational models they adopted and the achievements made in the resurgence of the University Student Houses, and the strengthening of the university itself.

Key words: social movements; student movements; university conflicts; educational educations; public universities.

Fecha de recepción: 11 de febrero de 2018 Fecha de aceptación: 7 de julio de 2018

 

Introducción

El movimiento estudiantil mexicano posterior a la revolución mexicana, según algunos estudiosos de este fenómeno, se puede periodizar en tres grandes etapas: la primera, la del movimiento estudiantil oligárquico escenificado en las décadas de los años veinte y treinta; la segunda, la del movimiento estatalizado de los años cuarenta y cincuenta; y la tercera, la del movimiento estudiantil no controlado por el Estado de los años sesenta y setenta (Garza, 1986, p. 17). A este último es el que defino como movimiento estudiantil democrático e independiente y constituye, para el caso de Michoacán, mi objeto de estudio.

Es posiblemente en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) donde en forma más temprana y acabada se desarrolló la lucha estudiantil democrática independiente. Esto se debió, por un lado, a la influencia que tuvo en esta institución –durante su gestión como gobernador y después como presidente– el general Lázaro Cárdenas, quien fomentó y apoyó a varias organizaciones estudiantiles y grupos universitarios que se consolidaron como estructuras permanentes de organización política en su interior y, por otro, también a la participación de otros grupos de izquierda que coincidieron todos en defender e impulsar un proyecto educativo con una clara orientación popular y socialista.

Con estos antecedentes, al inicio de la década de los setenta, el movimiento estudiantil universitario de Michoacán enfrentó la coyuntura de la sucesión presidencial en la cual un rasgo determinante que la caracterizó era el hecho de que el Estado mexicano, surgido de la revolución mexicana, estaba seriamente cuestionado pues ni en el terreno económico ni en el político ofrecía expectativas viables para el desarrollo de los sectores mayoritarios del país y en particular para los jóvenes profundamente agraviados con la represión violenta al movimiento estudiantil en octubre de 1968. Por lo anterior, el candidato oficial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de la república, Luis Echeverría Álvarez, le interesaba sobremanera generar un nuevo consenso social en torno a su proyecto y ganarse en lo posible a los jóvenes universitarios.

En su primer recorrido de campaña por el estado de Michoacán, a Echeverría le surgió la idea, por el simbolismo que tenía, de asistir al Colegio de San Nicolás, y además de llevar una ofrenda al padre de la patria quería tener una reunión para dialogar con los estudiantes nicolaitas. Este acto, no sin jaloneos y estiras y aflojas al interior de los directivos del movimiento estudiantil, se llevó a cabo el 24 de noviembre de 1969, y en este los estudiantes propiciaron que el candidato, junto con la multitud reunida guardaran un minuto de silencio por los caídos el 2 de octubre de 1968. En ese foro el candidato habló de la necesidad de la autocrítica y la renovación de los cuadros políticos, de vencer los errores que se habían cometido y de un diálogo permanente con los jóvenes. Estas ideas apenas esbozadas en su discurso las traduciría más adelante en su propuesta de diálogo y apertura política para todos los sectores opositores del país, propuesta que tendió a dividir a las fuerzas políticas nacionales y también al movimiento estudiantil de Michoacán.

El 1 de diciembre de 1970, en el Auditorio Nacional de la ciudad de México, Luis Echeverría tomó posesión como presidente de México. En su mensaje inicial dejó clara su voluntad de distanciarse de la administración anterior y reiteró los temas de campaña: acercamiento con los jóvenes, diálogo y apertura, crítica y autocrítica, reconoció la injusta distribución de la riqueza y prometió cambios, muchos cambios. Al respecto el agudo escritor José Agustín (1992) señala:

Además de la retórica en contra de la vieja guardia, y también como otro efecto más del 68, Echeverría ocupaba una buena parte de sus torrentes declarativos en pregonar su afamada “apertura democrática”, que, como dejaron ver los nombramientos en el PRI, ni remotamente implicaba la verdadera democratización que exigía una parte de la sociedad, sino un relativo ensanchamiento de la libertad de expresión, así como abrir el abanico de la cooptación y las puertas del gobierno a los opositores que quisieran integrarse. Por tanto, muchos jóvenes, llamados “los aperturos”, aprovecharon la oportunidad y procedieron a exprimir briosamente las ubres del estado. Pero muchos otros optaron por radicalizarse. La derrota de Tlatelolco los hizo pensar que la mejor vía para revolucionar el país consistía en la lucha armada a través de la guerrilla (p. 10).

Para Michoacán un efecto inmediato del arribo de Luis Echeverría fue que integró en su gabinete a Carlos Gálvez Betancourt como director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por lo que en su lugar se nombró como nuevo gobernador del estado a Servando Chávez Hernández. Días después de que asumiera la presidencia Luis Echeverría, el 19 de diciembre de 1970 se efectuó un asalto a un empleado del Banco de Comercio de Morelia en la Central Camionera de la ciudad de México por parte de un comando guerrillero que obtuvo 84 000 dólares de botín. Eran las primeras acciones del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) formado por un buen número de ex líderes estudiantiles de la Universidad Nicolaita, que iniciaba así su lucha para derrocar al gobierno de México (Pineda, 2003, pp. 63-64).

Por estos mismos días festivos de diciembre hubo otro evento político en el contexto nacional que tendría repercusiones en el movimiento estudiantil de Michoacán: el Tercer Congreso de la Juventud Comunista de México (JCM), en Monterrey, el cual después de haberse aplazado durante dos ocasiones, por fin se realizó. En esta reunión varios militantes influidos por el “foquismo” y desesperados por la represión del gobierno abandonaron sus filas y se adscribieron la lucha armada (Rangel, 2013, pp. 112-113). En el movimiento estudiantil nicolaita esta escisión impactó de inmediato, pues se dio principio a una lucha pertinaz entre los seguidores de ambas posiciones surgidas en el cisma de la JCM: los defensores de la postura de seguir luchando con las masas y en una perspectiva democrática y que se les comenzó a denominar “Los Aperturos”, pues se les identificaba como simpatizantes de la propuesta echeverrista de diálogo y, frente a ellos, los “de tendencia radical” que simpatizaban con el proyecto de una revolución armada para transformar al país e instaurar un régimen socialista.

 

Panorama general de la UMSNH
y del movimiento estudiantil en 1970

En 1970 la Universidad Michoacana se encontraba regida por la Ley Orgánica del 15 de octubre de 1966, por el Estatuto Universitario del 29 de mayo de 1963 y por una serie de reglamentos y disposiciones que resultaban ya en muchos aspectos anacrónicos. El Estatuto de 1963 había introducido en el esquema de gobierno universitario la Junta de Gobierno (copiada del modelo de la UNAM) como máxima autoridad de la institución, desplazando al Consejo Universitario; luego con las reformas del gobernador Arriaga Rivera en 1966 se le quitaron más atribuciones al Consejo Universitario para transferírselas a dicha Junta. Pero además la Junta de Gobierno no tenía la obligación de rendirle cuentas a nadie, ni al interior de la Universidad, ni al poder ejecutivo ni al legislativo (Gutiérrez, 2001, pp. 123 y 142).

En el aspecto académico la Universidad, para el ciclo 1969-1970, tenía 9 233 alumnos, de los cuales una tercera parte estaba inscrita en el bachillerato que contaba con tres preparatorias: el Colegio de San Nicolás, la preparatoria Ing. Pascual Ortiz Rubio y la preparatoria Lic. Eduardo Ruiz en Uruapan. Había cuatro facultades y diez escuelas profesionales: Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas, Facultad de Odontología, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Facultad de Agrobiología, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Química e Ingeniería Civil, Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Escuela de Químico Fármaco Biología, Escuela de Contabilidad y Administración, Escuela de Enfermería, Escuela Popular de Bellas Artes, y Escuela de Física y Matemáticas.

Con base en los reportes oficiales se puede afirmar que la Universidad Nicolaita no tenía un carácter eminentemente popular, pues la composición social del estudiantado era, según el propio rector, “hasta un 60% de familias de altas y medianas posibilidades económicas, un 26% de familias campesinas y de artesanos y un 14% de familias no bien definidas”.[1] Lo que puede interpretarse en el sentido de que la Universidad atendía un mayor porcentaje de estudiantes provenientes de la pequeño burguesía o de la llamada “clase media” integrada por profesionistas liberales, pequeños propietarios de tierras, pequeños comerciantes e hijos de funcionarios altos y medios de la burocracia gubernamental que veían en la Casa de Hidalgo un canal de ascenso para mejores condiciones de vida. En menor porcentaje atendía a alumnos provenientes de las clases trabajadoras más humildes.

En el nivel organizativo de los académicos existía la Federación de Profesores la cual tenía una representación en cada escuela y facultad y otra a nivel general de toda la Universidad presidida por el ingeniero Jaime Figueroa Zamudio. Para el ciclo 1969-1970 la relación de estudiantes por profesor era de un promedio de 16 alumnos por docente, cuando el promedio idóneo, según los pedagogos, debía de ser de siete alumnos por maestro por lo que se estaba muy lejos del nivel óptimo. En cuanto a la investigación científica para 1970 el mismo responsable de esta área reconocía que no se realizaba esta actividad de manera institucional, sólo de tipo personal y en pequeña escala. El personal administrativo era de aproximadamente 448, casi al parejo de los maestros. Para 1970, en el aspecto económico la UMSNH tuvo un presupuesto anual que llegó a los 16 251 500 pesos, de los cuales 9 640 000 pesos correspondieron al subsidio estatal, 5 945 pesos al subsidio federal y 666 500 pesos por concepto de ingresos propios. Sobre el tema presupuestal la Comisión de Planeación Universitaria de reciente creación señaló que la Universidad tenía un grave problema de insuficiencia de recursos para atender la creciente demanda de ingreso de estudiantes, pues a diferencia de la matrícula estudiantil que había aumentado hasta en 43.3%, el subsidio federal se había mantenido estático desde 1964.[2]

En abril de 1970 la Junta de Gobierno designó como rector a Melchor Díaz Rubio, masón e integrante del grupo universitario cardenista, el cual fue cuestionado inicialmente no por su trayectoria y personalidad, sino por el método antidemocrático de su elección, pero tras una leve movilización se llevó a cabo una asamblea general estudiantil con la presencia del nuevo rector en el Colegio de San Nicolás y se le aceptó a cambio de su compromiso de apoyar las distintas demandas estudiantiles.

En el aspecto organizativo estudiantil existía la Federación de Estudiantes de la Universidad Michoacana (FEUM) que estaba presidida de manera conjunta por Víctor Manuel Tafolla Manzo y Manuel Ledesma Ramírez, mientras que el Consejo Estudiantil Nicolaita CEN) lo encabezaba José Luis Torres Cerda, y la Casa del Estudiante Nicolaita por José Luis Hernández Pineda. Estos tres organismos representaban el núcleo más fuerte y combativo del movimiento estudiantil. La FEUM, fundada en 1940, era el organismo más amplio constituido con la representación de todas las escuelas y facultades a través de las mesas directivas de sus sociedades de alumnos; el CEN, por su parte, tenía una larga tradición de lucha desde su formación en mayo de 1921 durante el rectorado del doctor Ignacio Chávez y se integraba con un representante de cada una de las secciones escolares, tanto del primero como del segundo año de preparatoria, los cuales eran electos en asambleas generales por sus compañeros. La Casa del Estudiante Nicolaita, por su parte, desaparecida en octubre de 1966 por el gobierno de Agustín Arriaga Rivera, se había refundado el 28 de noviembre de 1968 a partir de la iniciativa de los propios estudiantes que se apoderaron de un edificio universitario ubicado en la avenida Madero 550, para establecerla de nuevo. Tenía para estas fechas como unos 100 moradores, todos alumnos universitarios de escasos recursos y la máxima autoridad era la asamblea general que se reunía periódicamente. Al interior de estos organismos amplios participaban los militantes de la JCM como la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED), los cuales realizaban periódicamente reuniones de carácter regional y nacional como foros, plenos, encuentros estudiantiles de dirigentes, consejos ampliados de sus órganos de dirección, escuelas de cuadros, seminarios, festivales y otros eventos de carácter político. Estas actividades, en las que casi siempre tuvieron participación los activistas estudiantiles de Michoacán, le servían mucho al movimiento estudiantil nicolaita para establecer una vinculación permanente e incidir en la problemática social y estudiantil de carácter nacional e internacional. Pero cabe destacar que para estas fechas la paulatina fragmentación y desaparición de la CNED a nivel nacional, producto de la represión y el desgaste que sufrió luego del movimiento de 1968, siguió su curso y aunque en Michoacán se intentó seguirla reivindicando por el arraigo que tenía hacia 1971-1972 ya era prácticamente sólo un membrete. Sólo servía para la gestión, los actos formales y las relaciones públicas. En cuanto a la JCM se puede afirmar que el suceso del “minuto de silencio”, durante la visita de Echeverría al Colegio de San Nicolás, fue el último acto relevante del activismo de la JCM que siguió actuando, pero ya sin contenidos. Además, ya estaba muy copada por la tendencia guerrillera, pues casi todo el Comité de la JCM estatal eran proclives a la guerrilla.[3]

La FEUM como organización pudo obtener, el 13 de mayo de 1971, la liberación de Rafael Aguilar Talamantes, quien a pesar de estar en la cárcel ostentaba el cargo de presidente de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos: “¡Jamás nos sentimos solos! Sabíamos que teníamos la solidaridad de nuestros compañeros estudiantes del CEN, la FEUM y de ¡todo el país!” Fueron sus primeras palabras a la prensa al salir de la cárcel animado y gustoso. También en sus declaraciones se perfiló ya como un convencido de la política de apertura democrática implementada por el nuevo régimen echeverrista.[4] Rafael Aguilar Talamantes poco después se incorporó al régimen como parte de la izquierda oficial, pues el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) que fundó fue una creación apoyada por el gobierno.

Con la salida de un buen número de cuadros estudiantiles de los más radicalizados de la participación en el ámbito universitario, la actividad política de los jóvenes universitarios se encauzó mayormente por los caminos de la gestión y la movilización dentro de los cauces de la oferta echeverrista de “diálogo y apertura democrática”. En este tenor, el 4 de agosto de 1971 el rector Díaz Rubio acompañado de 40 estudiantes, líderes representativos todos ellos, viajaron a la ciudad de Lázaro Cárdenas y asistieron a un evento masivo que se organizó en aquella región con la presencia del presidente Luis Echeverría al cual se le pidió el aumento al subsidio para la UMSNH y su apoyo para lograr la libertad de Efrén Capiz preso todavía en la penitenciaría de Morelia.[5] También los líderes estudiantiles de la FEUM y el CEN con el acuerdo de la mayoría de los representantes estudiantiles invitaron al presidente a visitar de nuevo a la Universidad y a “dialogar sobre la situación política y la definición del régimen”. Echeverría aceptó hacer la visita para fines de septiembre.[6] Producto de estas gestiones el referido líder estudiantil Capiz –al desistirse la PGR de la acción penal–, fue puesto en libertad el 7 de agosto de 1971. La prensa local elogió la actitud del presidente Echeverría y del gobernador Servando Chávez al permitir la salida de Capiz, “uno de los líderes más limpios y honestos de nuestra máxima casa de estudios”.[7] Luego una grata noticia sorprendió a los universitarios al iniciar el nuevo periodo escolar, pues el 5 de septiembre se dio a conocer públicamente que el presidente Echeverría había autorizado el doble del presupuesto federal para la UMSNH, con lo cual llegaría a 23 000 000 de pesos y 35 000 000 de pesos más para obras. El dinero autorizado –según lo afirmó el rector–, se aplicaría en un periodo de tres años y en el marco de un “histórico plan de reforma para la institución”.[8] Para Echeverría el poder fortalecer su consenso entre los estudiantes, sobre todo de las instituciones de educación superior más politizadas como la máxima casa de estudios de Michoacán, era una alta prioridad. La reforma educativa de Echeverría constituyó una de las armas políticas e ideológicas más importantes para buscar restablecer el consenso social y se presentó como un proceso permanente que buscaba dinamizar la educación nacional y proyectarla sobre las transformaciones de la sociedad mexicana. Se reconocía además la incapacidad que tenía el sistema educativo nacional para la producción de los cuadros técnicos que el desarrollo capitalista del país estaba reclamando. Este proceso de modernización universitaria echeverrista fue desarrollado por medio de tres líneas: la primera que significó un considerable aumento del presupuesto destinado a la educación superior como sucedió en el caso particular de Michoacán, en la segunda línea se impulsó la creación de nuevas instituciones de educación media y superior en diferentes ámbitos del país, y en una tercera vertiente se aumentó considerablemente el apoyo a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por ser la más importante del país; y también porque ahí se había generado el trascendental movimiento de 1968.

 

Primeras contradicciones
entre aperturistas y radicales

Las dirigencias de la FEUM, del CEN y de la CNED se enfocaron en esta coyuntura para impulsar acciones políticas tendentes a reorganizar y fortalecer el movimiento estudiantil michoacano y dieron inicio a tres significativos eventos: el primero que llamaron Jornada Nacional de Solidaridad e Intercambio Estudiantil, del 20 de septiembre al 3 de octubre; el segundo denominado Congreso General de Estudiantes Universitarios de Michoacán del 4 al 6 de octubre y, el tercero, el Encuentro Nacional de Dirigentes Estudiantiles, del 7 al 9 de octubre. En el primer evento el acto estelar era la reunión de diálogo de los universitarios con el presidente Luis Echeverría a celebrarse el 30 de septiembre, en el segundo la discusión y aprobación de la declaración de principios y estatutos de la FEUM y la elección de la nueva directiva, y en el tercero la definición de un nuevo proyecto de organización nacional estudiantil.[9] Al evento de inauguración de la Jornada Nacional de Solidaridad e Intercambio Estudiantil en el Colegio de San Nicolás asistieron el gobernador Servando Chávez y el rector Melchor Díaz Rubio, quienes presidieron el acto acompañados de los dirigentes estudiantiles Víctor Tafolla de la FEUM, Sigfrido Romero del CEN y Joel Caro Ruiz de la CNED. El rector abordó la tribuna y “felicitó a los jóvenes elogiando el camino del diálogo y la discusión que han elegido”.[10] Sin embargo, Echeverría no asistió al diálogo en la UMSNH. Rafael Aguilar Talamantes, en una asamblea estudiantil, informó que enviados del presidente le habían avisado que no consideraban conveniente hacer la reunión con los estudiantes por los recientes secuestros de funcionarios de alto rango y porque “iba a ser cuestionado en sus actitudes revolucionarias por los estudiantes y no hay apoyo ahora que el presidente lo necesita […] sería debilitar la imagen del Presidente”.[11] Y es que el 27 de septiembre de 1971 el Frente Urbano Zapatista secuestró a Julio Hirschfeld Almada, director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares y exigió 3 000 000 de pesos como rescate en menos de 48 horas. También tuvo que ver en la negativa final de asistir al diálogo que los estudiantes tenían planeado, una nutrida agenda de reclamos y críticas al gobierno, como se puede ver en los preparativos que estaban haciendo.

Las actividades organizadas por la FEUM y el CEN tuvieron éxito, pero también en el desarrollo de estas surgió una primera oposición formal a la corriente hegemónica y dialoguista con el régimen echeverrista. Fue la delegación de Uruapan la que se lanzó contra los dirigentes y organizadores del mismo. Entre las razones más importantes que alegaron para retirarse del Congreso estuvieron el rechazo a su propuesta de sustituir la FEUM por un organismo o Consejo Estudiantil más amplio y más horizontal que acabara con el caudillismo y la corrupción de los líderes estudiantiles. Con base en lo anterior acordaron desconocer los acuerdos del Congreso relativos a la estructura del Comité Ejecutivo de la FEUM y por lo tanto, “a todo el Comité Ejecutivo, que se constituya en la forma tradicional de presidente y secretarías”.[12] A pesar de esta división el 28 de octubre de 1971, se eligió a través del voto estudiantil a la nueva directiva de la FEUM para el periodo 1971-1972. La única planilla registrada fue la Rojinegra, encabezada por Manuel Álvarez Barrientos (presidente), Jesús Reyna García (secretario), y Felipe Ventura Ascencio (secretario de organización).[13] A la nueva directiva le tocó asistir, para el 1 de febrero de 1972, al acto con el secretario de educación Víctor Bravo Ahuja, quien por disposición del presidente Luis Echeverría llegó a Morelia para entregar 72 hectáreas de terreno para la UMSNH ubicadas en la zona del antiguo aeropuerto de la ciudad. El acto en el que participaron cerca de 3 000 alumnos se desarrolló sin incidentes.[14] Al día siguiente, los estudiantes tomaron la gasolinera Madero que se encontraba frente al Colegio de San Nicolás para exigir que se entregara este terreno a la UMSNH. Ya se había dado un plazo al dueño para que desalojara y no lo había hecho. Después de realizar esta toma, ya por la tarde, los estudiantes se enteraron con tristeza que el guerrillero Genaro Vázquez se había accidentado, casi llegando a Morelia, y después de ser trasladado herido al hospital civil había muerto y su cadáver inmediatamente enviado a la ciudad de México en un avión del ejército. La muerte de Genaro, de quien se rumoró entre los corrillos universitarios que venía a Morelia a entrevistarse con núcleos guerrilleros en formación en el estado de Michoacán y con los cuales tenía comunicación, hizo que algunos grupos estudiantiles externaran públicamente su apoyo a la vía revolucionaria como único camino de transformación social, para lo cual se repartió un volante en la ciudad exaltando al mar y llamando a los estudiantes a tomar las armas. El volante fue firmado por la Casa Nicolaita y terminaba con una lacónica frase: “Tibio toma el fusil o muérete”.[15] Para estos momentos este albergue estudiantil ya estaba plenamente identificado como un reducto de estudiantes simpatizantes de los grupos guerrilleros y se le vigilaba permanentemente por parte de los agentes policiacos. Y no andaban para nada errados, pues en esta Casa del Estudiante operaba políticamente Amafer Guzmán Cruz, quien se encontraba ligado al grupo guerrillero denominado MAR (Guzmán y Pimentel, 2011, pp. 72-76).

 

Creación de nuevas casas
del estudiante universitarias

En esta dinámica de contraposición de los dos proyectos de participación política estudiantil –el que propugnaba por el diálogo y la aceptación de la “apertura democrática” y el de apoyo y vinculación con la lucha guerrillera–, en el mes de diciembre de 1972 en Uruapan, Michoacán, se inició un movimiento para crear una nueva casa del estudiante. Un grupo de estudiantes foráneos residentes en Uruapan, que de tiempo atrás se cooperaban para comprar alimentos y prepararlos constituyendo una especie de comedor colectivo, decidieron organizarse con el fin de apoderarse de las instalaciones que iba a dejar la preparatoria Lic. Eduardo Ruiz de Uruapan (Salceda, 2002, pp. 234-235). Esta acción fue encabezada por Ernesto Bucio Sánchez, Daniel Zavala y Enrique Huerta y se realizó el 5 de diciembre, un día después de que el gobernador inauguró y entregó las nuevas instalaciones de la preparatoria Lic. Eduardo Ruiz, lo cual fue aprovechado por este grupo estudiantil para instalarse en el antiguo edificio y declarar constituida la Casa del Estudiante Emiliano Zapata.[16] El 21 de febrero de este año se instaló también, en un anexo del templo del Carmen de Morelia, la Casa del Estudiante Camilo Torres. En ese lugar estaba funcionando una pensión de estudiantes manejada por el sacerdote Manuel Macouzet Tron que asistía con alimentación y hospedaje barato como a 30 estudiantes. Ellos se organizaron y pidieron el apoyo de la Casa Nicolaita para ocupar esa parte del edificio, que en su mayoría estaba ruinoso. La acción de la toma estuvo dirigida por Ramiro Gómez “El Caballo”, quien encabezó a un grupo de moradores y ya por la noche se vio también entrar a ese lugar al reconocido ex líder estudiantil Efrén Capiz Villegas.[17]

En este contexto del nacimiento de nuevos albergues estudiantiles que se venían impulsando por los grupos estudiantiles más combativos, los cuales concebían a estos albergues estudiantiles como centros de activismo y semillero de cuadros para apoyar la lucha armada, ocurren dos hechos importantes que nos muestran las sendas diferenciadas que seguirían tanto los líderes estudiantiles “aperturistas”, por un lado, como los de “tendencia radical”, por el otro: en la segunda semana de abril de 1973 el secretario general en funciones de la FEUM, Jesús Reyna García, originario de Huetamo y quien era estudiante de Derecho y miembro de la corriente estudiantil moderada, aceptó la invitación que le hizo el presidente Luis Echeverría para acompañarlo en una gira por la República Popular de China.[18] La decisión personal de Jesús Reyna de asistir a la gira presidencial como invitado especial tuvo efectos negativos en la imagen, ya de por sí muy debilitada de la FEUM. Pero aunque fue una decisión personal, como acción política se inscribió en el proceso general de cooptación que el echeverrismo llevó a cabo entre los dirigentes estudiantiles a nivel nacional abriéndoles la puerta para que hicieran carrera política dentro de los marcos del oficialismo, o en su caso en algún partido electoral de corte opositor, pero dentro de las reglas del sistema, como fue el caso de Rafael Talamantes y Heberto Castillo, entre los más notorios.

En otro sentido, a mediados de junio de 1973 al caer la noche, Ramiro Gómez Juárez “El Caballo”, uno de los principales dirigentes de la Casa Nicolaita, fue aprehendido por la policía frente al café El Paraíso, en plena avenida Madero. Según el testimonio de dos jóvenes que lo acompañaban fue como a las 19:30 “cuando de un carro blanco al parecer marca Valiant, bajaron dos personas corpulentas armadas con pistolas 45 o 38 súper y se acercaron a Ramiro tomándolo del brazo y diciéndole: ¡a ti te buscábamos! Y lo subieron al vehículo donde se encontraban otras dos personas más y se perdieron con rumbo desconocido”.[19] Hasta el 20 de junio Ramiro Gómez fue presentado ante el juez segundo de la ciudad de México junto con otros trece compañeros que estaban acusados de planear la formación de un grupo revolucionario que llevaría el nombre de Comando Armado de Liberación Patria y Libertad, el jefe de este grupo era Salvador Flores Bello.[20] Ramiro “El Caballo” pasaría varios años en la prisión de Lecumberri por delitos de subversión contra el Estado.

 

Desaparición de la FEUM y la creación del Comité Universitario en Lucha

A finales de septiembre de 1973 la desgastada FEUM sacó su convocatoria para realizar su II Congreso General Ordinario a celebrarse del 29 de septiembre al 1 de octubre para dar el informe de trabajo del comité 72-73 y cambiar la directiva. El Congreso se instaló y eligió al presídium que lo iba a dirigir, quedando como presidente Felipe Hincapié, pero este que era afín a la idea de acabar con esta organización ya no convocó a sesionar y ahí quedó liquidada la FEUM. Sobre lo que pasó el presidente de la FEUM saliente Manuel Álvarez Barrientos comenta lo siguiente:

Él [Felipe Hincapié] asumió todo el poder y ya la directiva saliente de la Federación quedó desaparecida y él debía presidir el Colegio Electoral para nombrar nuevos dirigentes. El presidente del presídium pidió un receso y ya nunca volvió a convocar a reunión. Ellos participaron para desaparecer la FEUM. A nosotros nos quedaban dos alternativas, aceptar el sabotaje o defender el Congreso a como diera lugar, pero eso implicaba denunciarlos a ellos como militantes de la guerrilla. Al principio la estrategia de los simpatizantes de la guerrilla era la de ganar las representaciones estudiantiles como parte del proceso revolucionario. Pero ya para ese entonces ellos ya habían cambiado su idea, ellos traían la tesis de que todas las organizaciones estudiantiles, obreras, campesinas, oficiales, eran instrumento de la burguesía y había que acabar con ellas. Entonces había que acabar con la FEUM.[21]

Sin Juventud Comunista, sin la CNED, sin Federación Estudiantil, con un movimiento radicalizado pero alejado de las bases de las escuelas y recluido en las tres casas del estudiante existentes, la dirigencia del CEN –encabezada por Adalberto Oseguera Lúa y Leoncio Ferreira Sánchez– publicó a finales de octubre la convocatoria para elegir el nuevo comité ejecutivo para el periodo 1973-1974. El proceso de renovación se llevó a cabo en la primera semana de noviembre y triunfó, aunque con cuestionamientos, la planilla de tendencia oficialista y afín al PRI.[22] A la vertiente democrática del movimiento estudiantil que quedaba le hacía falta, al perder el espacio de la representación del Colegio de San Nicolás, un nuevo centro de operaciones y una nueva forma organizativa y de interacción. Para resolver el primer aspecto, el 12 de noviembre de 1973 se tomó el predio ubicado frente al Colegio de San Nicolás para que fungiera como un centro para reuniones de los activistas, de oficinas para atender al público, y en general de espacio de organización del movimiento.[23] En la segunda cuestión los activistas de las diferentes escuelas y de las casas del estudiante acordaron crear el Comité de Universitarios en Lucha (CUL) el cual se propuso como un modelo organizativo horizontal, sin jerarquías, donde no figurara ningún líder y las decisiones se tomarán siempre de manera colectiva en asambleas. Esta forma organizativa se derivaba de algún modo de los comités de lucha que emergieron con fuerza y se desarrollaron durante el movimiento estudiantil de 1968 en la ciudad de México sustituyendo a las antiguas sociedades de alumnos.

 

Luis Pita Cornejo, nuevo rector,
y la aprehensión de exdirigentes estudiantiles vinculados a la guerrilla

El 15 de abril de 1974 la rectoría de la UMSNH se encontraba acéfala, pues el rector Díaz Rubio ya había cumplido su periodo así que el 16 de abril por la mañana la Junta de Gobierno dio a conocer el nombramiento del doctor Luis Pita Cornejo como nuevo rector. El activismo estudiantil había dividido sus preferencias hacia otros aspirantes: principalmente hacia Eugenio Aguilar Cortés y Ariosto Aguilar Mandujano. Por eso en cuanto se supo del nombramiento de Pita Cornejo se inició un movimiento en su contra que incluyó varias manifestaciones, algunas con miles de participantes, así como paros en las escuelas.[24]

Pita Cornejo ofreció convocar a un Congreso Constituyente para elaborar un nuevo proyecto de Ley Orgánica, que era una de las demandas principales, y con estos acuerdos los estudiantes aceptaron la permanencia de Pita Cornejo y se acabó el movimiento estudiantil en su contra.[25] Al parecer las dos corrientes estudiantiles que influían en el movimiento, aperturistas y radicales, coincidieron en que era más importante la posibilidad de cambiar la Ley Orgánica Universitaria que se tenía por una más democrática que insistir en la renuncia del recién nombrado rector.

El 16 de septiembre de 1974 se efectúo el cambio de poderes en el estado tomando posesión Carlos Torres Manzo como nuevo gobernador de Michoacán e incorporó a su gabinete a Ausencio Chávez Hernández, hermano del gobernador saliente, como primer secretario de gobierno y al ex secretario general de la FEUM. Jesús Reyna García como secretario auxiliar. El otro suceso de importancia fue la captura en Morelia, el 23 de noviembre, de cinco militantes del mar entre los que estaban algunos moradores de la Casa Nicolaita y alumnos de la Universidad: Abdallán Guzmán Cruz, José Óscar Gómez Juárez y Abel Vicente Piñón Ponce.[26] Para este momento ya había sido detenido también Amafer Guzmán, quien era el dirigente estatal del mar. Desde el 15 de julio de 1974 se le había capturado en Morelia junto con Doroteo Santiago Ramírez y Rafael Chávez Rosas cuando viajaban armados en un auto Ford Maverick, modelo 1973, con placas del Distrito Federal. Este grupo ya había realizado varios asaltos para recolectar fondos para su causa y al ser detenidos se los llevó al Campamento Militar núm. 1 en la ciudad de México donde fueron interrogados. Después de rendir sus declaraciones nunca más, hasta la fecha, se supo de su destino y se encuentran todavía en calidad de desaparecidos.[27] Poco más adelante, en septiembre de 1976, uno de los principales dirigentes del CUL, Alejandro Valdés Corona, fue detenido antes de arribar a la ciudad de San Luis Potosí al dispararle a un teniente de la Policía Federal de Caminos cuando le marcaron el alto para una revisión. Él iba en un auto junto con dos personas que lograron escaparse. Negó pertenecer a la Liga 23 de Septiembre, aunque los agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) ya sabían que pertenecía al MAR. El dirigente estudiantil nicolaita fue llevado preso al Campo Militar núm. 1 en la ciudad de México para seguirlo interrogando y salió libre unos meses después, pero se lo obligó a que se fuera del país.[28]

En cuanto al proceso de cambio de la Ley Orgánica Universitaria, luego de que se integró el llamado Congreso Constituyente con maestros y alumnos como representantes de todas las escuelas y facultades y de las casas del estudiante, se llevaron a cabo varias sesiones de trabajo y se acordó un anteproyecto de Ley Orgánica que establecía la desaparición de la Junta de Gobierno, un Consejo Universitario paritario y de elección democrática como máxima autoridad y el cual se entregó al gobernador Servando Chávez el 18 de julio de 1974 para que lo turnara como proyecto al Congreso del estado para su discusión y aprobación, pero este funcionario, quien ya estaba terminando su periodo, no le pareció conveniente darle seguimiento y lo dejó como un pendiente a resolver para la nueva administración gubernamental, misma que nunca lo retomó. Como señala el historiador Raúl Arreola Cortés, este fue uno de los más serios y fuertes embates contra la Junta de Gobierno en la lucha por su desaparición, pero desafortunadamente para las fuerzas democráticas universitarias no fructificó por la cercanía del relevo gubernamental (Arreola, 1984, p. 219).

 

La llegada de Genovevo Figueroa Zamudio a la rectoría y el desarrollo de la resistencia estudiantil

Al iniciar el nuevo año de 1976 intempestivamente renunció el rector Pita Cornejo argumentando “motivos personales”, aunque lo real fue que ya tenía serias diferencias con los miembros de la Junta de Gobierno en cuanto al tema de la administración de los recursos y estos decidieron cortar por lo sano y nombrar en su lugar como interino al doctor Jaime Genovevo Figueroa Zamudio, de 35 años, representante de una nueva generación que provenía de las luchas estudiantiles y universitarias recientes, por lo que fue bien visto por la mayoría de los dirigentes estudiantiles y grupos de maestros democráticos de la Casa de Estudios. Durante la gestión de Genovevo Figueroa la fracción más radicalizada del movimiento estudiantil languideció hasta casi extinguirse producto de los sucesivos golpes que el Estado les asestó a los diversos grupos guerrilleros que la alimentaban, todo ello en el marco de la llamada “guerra sucia” que implicó un gran número de muertos y desaparecidos en las filas de la oposición. El trabajo político y organizativo se concentró en el CUL y en las casas del estudiante, las cuales recibieron muchos apoyos del joven rector y exlíder de la FEUM en los sesenta, por lo que hubo una buena relación con estas y ello le permitió sacar avante su administración hasta que renunció para postularse como candidato a diputado federal por el partido oficial. Entre los sucesos relativos al movimiento estudiantil más notables durante este periodo que corre de 1976 a 1979 estuvieron los siguientes: en septiembre de 1976, como producto de las protestas estudiantiles por parte de los jóvenes aspirantes a ingresar a las cinco escuelas secundarias de Morelia, los cuales estaban apoyados por los padres de familia y los integrantes del CUL dirigido por Bernardino Landa, Juan Luna y Flavio Meza, y ante la nula respuesta de las autoridades, se creó la secundaria popular e independiente denominada Felipe Carrillo Puerto, que se ubicó en la parte posterior del Colegio de San Nicolás (Rangel, 2009, p. 134); luego en este mismo septiembre la aplicación de ciertas medidas restrictivas para el ingreso a la UMSNH, particularmente a Medicina, llevaron a un grupo como de 60 jóvenes “foráneos” (como los calificó la prensa local) dirigidos por Manuel Ozuna Zatarain y Bernardo Jasso, a apoderarse del edificio que albergaba las oficinas del Departamento Escolar colocando en ella una gran manta con la leyenda de “Las universidades son del pueblo. Exigimos inscripción”. Sin embargo, los estudiantes simpatizantes con la política de admisión promovida por las autoridades decidieron desalojarlos y en la zacapela registrada resultaron con heridas leves ocho estudiantes, tres de ellos originarios de Sonora.[29] La participación del movimiento estudiantil en el desafortunado desalojo de los estudiantes foráneos obedeció en parte a la falta de orientación y dirección que venía padeciendo y a la carencia de un programa de lucha estudiantil bien definido. Lo anterior por la ausencia de liderazgos fuertes, pues para este momento muchos de los dirigentes más destacados que habían encabezado las últimas luchas democratizadoras ya se habían incorporado como funcionarios en la administración “figueroista”
–como el caso de Rafael Garibay que fungía como secretario auxiliar del rector, y Leonel Godoy, como jefe del departamento de personal–, y los demás se habían incorporado a la actividad docente en la Universidad, por lo que sus intereses y posición habían cambiado y ya no coadyuvaban al fortalecimiento de la organización y acción estudiantil independiente. Estos son ejemplos de la otra vertiente que la política echeverrista implementó para cooptar la disidencia estudiantil menos radicalizada y que fue el de propiciar “la reconversión del sujeto estudiantil de izquierda militante en sujeto académico profesor o investigador” (Rivas, 2007, p. 748). Y sería justamente esta nueva generación de profesores jóvenes que conocían perfectamente la Universidad y su problemática, con experiencia en las lides de la agitación y organización política, de donde desde principios de los setenta surgiría con fuerza el sindicalismo universitario, que en el caso de Michoacán daría frutos hacia 1976 con la fundación del Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana (SPUM).

 

Surge la Casa del Estudiante J. Isaac Arriaga y la Preparatoria Popular Vladimir Ilich Lenin

Superado este conflicto generado por el problema de los alumnos rechazados de la Universidad, cuya población alcanzó en este año de 1976 la cifra de 25 988 alumnos, el movimiento estudiantil con todo y su fragmentación y debilidad reemprendió su lucha por el crecimiento de los albergues estudiantiles, y a partir de la iniciativa de los activistas del CUL que moraban en las casas del estudiante Nicolaita y la Camilo Torres, el 25 de octubre de 1976 se llevó a cabo la toma del edificio conocido como exconvento Agustino, anexo a la iglesia de San Agustín, para crear una nueva casa del estudiante a la que, poco más tarde, se le bautizó con el nombre del aguerrido nicolaita y luchador social Isaac Arriaga. Fue a altas horas de la noche cuando unos 200 moradores de las casas Nicolaita y Camilo Torres ingresaron al inmueble que estaba habitado por algunos sacerdotes.[30] La acción de la toma del exconvento fue pacífica y sin mayor problema, pero en los siguientes días comenzó a organizarse un grupo de católicos para exigir al gobernador Torres Manzo el desalojo de los estudiantes amenazando que “de lo contrario se harían justicia por su propia mano”. Las acciones agresivas de este grupo se detuvieron debido a la intervención del gobierno estatal de Torres Manzo que los calmó, pues además de que en cierto modo simpatizaba con la recuperación de este espacio de las manos del clero para luego canjeárselo a los estudiantes por otro y que este pasara a manos del gobierno, el grupo que promovía el desalojo los dirigían personajes muy ligados a la derecha recalcitrante de Morelia identificadas claramente con el sinarquismo y el Movimiento Familiar Cristiano.[31]

A principios de agosto de 1977 el CUL se cambió de nombre y pasó a llamarse Frente de Lucha Popular Independiente (FLPI), pero siguieron como sus líderes Juan Luna Ceja, Bernardino Landa Cardona, Marcial Rodríguez y Flavio Meza, todos ellos de tendencia radical, pero sin vinculación directa con algún grupo guerrillero. Según los informantes de Gobernación, para estas fechas el FLPI agrupaba a unos 400 estudiantes que moraban en las casas del estudiante y se dedicaban a abanderar problemas de colonias y comerciantes.[32] Al iniciar en septiembre el ciclo escolar 1977-1978 de frente al problema del ingreso que cada año se presentaba y en contra de la política restrictiva que de nueva cuenta impulsó la rectoría y, sobre todo, como una forma de reactivar la organización estudiantil, que se veía un tanto apagada, surgió el proyecto de fundar una preparatoria popular en la Universidad, misma que inició sus actividades a finales de septiembre de 1977 en el edificio de la antigua gasolinería, enfrente de San Nicolás, con 200 alumnos “rechazados” de las preparatorias de la UMSNH y se la bautizó con el nombre de Preparatoria Popular Vladimir Ilich Lenin, lo cual nos da cuenta del perfil ideológico y combativo de su núcleo organizador que estaba formado principalmente por activistas de la Escuela de Filosofía con el apoyo de las casas del estudiante y del FLPI.[33] Entre algunos de los promotores de este proyecto estuvieron Camilo Estrada Luviano, Jorge Padilla, Guadalupe Estrada, Pedro Estrada, Arturo Herrera Cornejo, Juan Manuel Madrigal, Blanca Cárdenas y Gerardo Sánchez Díaz. La combativa Preparatoria Popular, aún sin tener reconocimiento oficial, sería protagónica en los siguientes meses en el contexto del activismo estudiantil.

 

Campaña en contra de las casas del estudiante y el final de la Prepa Popular

También en el ciclo escolar de 1977-1978 una intensa campaña en contra de todas las casas del estudiante fue desatada desde diversos círculos universitarios y sociales. Ella estuvo encabezada por el Frente Moreliano de Defensa Popular (FMDP), cuyos integrantes se dieron a conocer mediante un grito de ¡ya basta! en un extenso desplegado publicado en la prensa local.[34] En respuesta a los ataques de que eran objeto, los integrantes de las casas del estudiante decidieron manifestarse públicamente. La marcha convocada por los jóvenes estudiantes se realizó el día 13 de abril de 1978, a la que se sumaron cientos de campesinos para exigir un alto a los ataques de que estaban siendo objeto las casas estudiantiles que daban techo y comida a decenas de jóvenes pobres. Muchas fuerzas de la reacción se movieron al unísono en esta intentona contra las casas que, a pesar de sus defectos, demostraron tener apoyo interno en la Universidad y simpatía entre las clases más humildes de la ciudad y el campo, por lo que el asunto ya no pasó a mayores y la campaña anticasista se disminuyó.

El proyecto de la Preparatoria Popular no prosperó por la férrea oposición del rector Figueroa y su grupo de apoyo en el Consejo Universitario, organismo en el cual sacaron el acuerdo de la creación de una nueva preparatoria oficial que se estableció en el edificio antiguo de Contabilidad sobre la avenida Madero, sitio donde se inauguró el día 2 de octubre de 1979.[35] Con esta nueva preparatoria, proyectada para funcionar en el turno vespertino y “destinada para trabajadores y estudiantes de escasos recursos”, a la que se le bautizó con el nombre de Melchor Ocampo, se le disminuyeron las posibilidades de crecimiento a la Preparatoria Popular, y aunque ésta siguió funcionando y luchando por el reconocimiento oficial, con los pocos alumnos que le quedaban, en un corto tiempo se extinguió.

 

Efervescencia estudiantil
en algunas escuelas y la renuncia de Genovevo Figueroa Zamudio

Hacia noviembre de 1978 en la Facultad de Odontología dio comienzo una lucha del alumnado en demanda de la destitución del director del plantel, Leopoldo Arroyo Centeno, mismo que fue acusado de ineptitud y despotismo. Al mismo tiempo en la Escuela de Historia surgió otra protesta estudiantil cuando el 13 de noviembre, en una asamblea general, se acordó iniciar un paro indefinido de labores y las demandas centrales que se enarbolaron fueron la salida inmediata del profesor Martín Tavira Uriostegui a quien se le acusaba de dogmático y de ejercer el control en la escuela, alto a la represión académica, asamblea general como máximo órgano de gobierno y que las cátedras fueran convocadas por oposición. Ambos movimientos contaron con la solidaridad y apoyo de diversas escuelas y de las casas del estudiante, por lo que el 15 de noviembre centenares de estudiantes universitarios realizaron una manifestación por las principales avenidas de la ciudad. Ese mismo día se resolvió el paro estudiantil en Odontología al ser destituido el director. En cambio, en Historia, el paro duró todo el mes de diciembre y los estudiantes no desistieron de su actitud hasta que se logró expulsar a Tavira y el acuerdo de reformar el plan de estudios de la escuela. Los principales líderes de este movimiento fueron Laura Eugenia Solís Chávez, José Mendoza Lara, Benjamín González Suárez “El “Hugo” y Luis Castro, estos dos últimos quienes además eran dirigentes de la Casa del Eestudiante Isaac Arriaga.[36]

Esta oleada de movimientos estudiantiles en varias escuelas de la Universidad significó un leve repunte de la acción estudiantil organizada pero nunca se pudo concretar la creación de una organización estable y representativa del estudiantado, pues había un alto grado de sectarismo por parte de los grupos políticos que influían en las escuelas o en los diversos grupos estudiantiles. Por su parte, las casas del estudiante, democráticas e independientes, tanto en Morelia como en Uruapan, pese a su desconocimiento legal y por medio de la acción directa, seguirían creciendo en número y calidad al fundarse el 2 de octubre de 1979 un nuevo albergue en Morelia al que se le denominó 2 de Octubre, y en Uruapan la Casa del Estudiante Madre Latina.

En cuanto al acontecer general de la Universidad el 4 de marzo de 1979 Genovevo Figueroa Zamudio renunció a la Rectoría de la UMSNH al ser postulado como candidato a diputado federal por el X Distrito de Quiroga por el PRI, y la Junta de Gobierno designó como rector interino al licenciado Fernando Juárez Aranda, quien hasta ese momento era el secretario general de la UMSNH. Durante el rectorado de Juárez Aranda (1979-1982) el movimiento estudiantil se atomizó todavía más, pero siguió vivo a través de una serie de acciones de protesta, en su mayoría de carácter reivindicativo o incluso defensivo y sin una orientación política programática. En la transición de la década de los setenta a los ochenta los grupos guerrilleros ya habían desaparecido casi todos; los partidos de oposición, incluido el PCM que recién había logrado su registro legal, se encontraban desacreditados ante la sociedad, pues no se creía en la imparcialidad de las instituciones encargadas de llevar a cabo los comicios, sino que todo era más bien una farsa electoral y los partidos legales, aunque fueran de oposición, fungían como “paleros” que le hacían el juego al sistema.

 

Conclusiones generales

En esta década que abarca nuestro trabajo (1970-1979), el movimiento estudiantil universitario de Michoacán se siguió unificando en torno a las demandas de libertad a los presos políticos, el reconocimiento y apoyo a las casas del estudiante que mediante la acción organizada de los jóvenes progresivamente fueron surgiendo y la exigencia de cambio de la Ley Orgánica universitaria por otra más democrática; pero también se agregó como algo fundamental a su plataforma de demandas la petición de mayores recursos para la institución nicolaita que comenzó a masificarse de forma acelerada, la solidaridad con los movimientos guerrilleros y sus demandas, así como las acciones de denuncia a la política represiva del Estado que alcanzó una mayor intensidad en el marco de la llamada “guerra sucia” implementada por el gobierno para acabar con sus opositores.

En lo relativo a las formas de organización en los primeros años de la década de los setenta sobrevivió el CEN, la FEUM y las sociedades de alumnos de las escuelas, pero en seguida, ante el empuje de las nuevas concepciones organizativas que cuestionaban el tradicionalismo y verticalismo de las federaciones estudiantiles desapareció la FEUM, mientras que el CEN cayó en manos del oficialismo. Surgió entonces una nueva iniciativa de organización: el CUL, que teniendo como base las dos casas del estudiante existentes intentó organizar la resistencia estudiantil a través del activismo en las escuelas y de una vinculación permanente con las distintas luchas independientes que iban apareciendo en el estado y el país. Los órganos directivos de las casas del estudiante existentes también se tornaron de tipo comités horizontales. Se evidencia entonces como un rasgo notorio que se introdujo en la mentalidad estudiantil una idea negativa de la representación estudiantil personalizada y jerárquica o vertical en contraposición a la representación colectiva y horizontal.

La realización de asambleas generales estudiantiles en el Colegio de San Nicolás se mantuvieron ya poco tiempo, solamente al principio del rectorado de Melchor Díaz Rubio. Luego a causa del acelerado crecimiento de la matrícula universitaria, el surgimiento de la Ciudad Universitaria como un espacio de concentración estudiantil alejado del Centro Histórico de Morelia y, sobre todo, por el debilitamiento del movimiento estudiantil y su transición hacia una dinámica donde prevaleció el activismo, salvo algunos momentos donde hubo una participación más amplia y masiva, como el movimiento en contra del nombramiento de Luis Pita Cornejo como rector, se fue perdiendo esta tradición organizativa. Se conservaron en cambio los repertorios de confrontación ya tradicionales como la marcha, el mitin, la toma de edificios, los paros de actividades, los bloqueos de calles y el secuestro de autobuses de transporte. Estas formas de lucha en algunas coyunturas se radicalizaron para aumentar la presión hacia las autoridades.

En lo ideológico y discursivo se agudizó la división al interior del movimiento estudiantil, pues por una parte imperó una línea reformista y democrática (que se le adjetivó como de “aperturismo democrático”) y por otra parte surgió una corriente que manejó un discurso radical de manifiesta simpatía con los movimientos guerrilleros que actuaban en el país. En consonancia con esta ideología el movimiento estudiantil michoacano siguió proveyendo de militantes a diferentes grupos guerrilleros: el mar, Partido de los Pobres (PDLP), la Liga 23 de Septiembre, entre los más destacados. Los resultados más notorios de este ciclo de protestas estudiantiles fueron la creación, en medio de un ambiente hostil y represivo, de las casas del estudiante Emiliano Zapata (1972) y Madre Latina (1979) en Uruapan, y la Camilo Torres (1973), Isaac Arriaga (1976) y 2 de Octubre (1979) en Morelia. También es de reconocer la incidencia del movimiento estudiantil en el cambio de autoridades universitarias y en las escuelas, el logro de la libertad de los presos políticos que todavía quedaban del movimiento de octubre de 1966, diferentes mejoras materiales en la infraestructura universitaria y en el aumento de los apoyos económicos del gobierno federal y estatal para la institución que en mucho tuvieron que ver con la presión generada por las movilizaciones de los estudiantes; y, de manera notable y consistente desde ese entonces, la defensa del libre ingreso a la Universidad a través de la organización de sucesivos movimientos de aspirantes y rechazados, actividad que con los años se convirtió en una fuerte tradición estudiantil que sobrevive hasta el día de hoy.

Por último, llama la atención que a pesar de su debilitamiento por la desorganización y el temor que generó la represión y el autoritarismo estatal en contra de los dirigentes y simpatizantes de la lucha estudiantil independiente, aún y con ello en las distintas acciones de protesta y luchas que se generaron en este periodo de los setenta, prevaleció en el ánimo colectivo de los universitarios nicolaitas la idea de que el movimiento estudiantil debía ser un actor importante para lograr el cambio social y que, por lo tanto, había la necesidad estratégica de su vinculación con las luchas populares. Esta tarea o necesidad la mayoría del estudiantado la asumía en principio por un sentimiento de solidaridad espontánea, pero en la medida que los grupos estudiantiles y sus dirigentes tendieron a radicalizarse, ya sea en el discurso o en el impulso de ciertas jornadas de lucha, se aislaban o perdían fuerza con respecto a la base estudiantil. En la práctica concreta y a nivel del estudiantado en general la idea de una posible “apertura democrática” en el país, aunque lenta y moderada, fue más aceptada que la idea de una lucha guerrillera que daría paso a una revolución armada para transformar radicalmente el país.

 

 

Lista de referencias

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Arreola, C. R. (1984). Historia de la Universidad Michoacana. Morelia: UMSNH.

Garza, E. de la (1986). El otro movimiento estudiantil. México: Extemporáneos.

Gutiérrez, A. (recop.) (2001). Leyes orgánicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia: Archivo Histórico-UMSNH.

Guzmán, A. y Pimentel, J. (2011). Los mártires de la democracia. México: sin editor.

Pineda, F. (2003). En las profundidades del mar (El oro no llegó de Moscú). México: Plaza y Valdés.

Rangel, L. (2009). La Universidad Michoacana y el movimiento estudiantil 1966-1986. Morelia: Colegio de San Nicolás-UMSHN.

Rangel, L. (2013). El virus rojo de la revolución. La guerrilla en México. El caso de la Liga Comunista 23 de Septiembre, 1973-1981. Morelia: Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo/Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana.

Rivas, O. R. (2007). La izquierda estudiantil en la UNAM, organizaciones, movilizaciones y liderazgos (1958-1972). México: UNAM/Miguel Ángel Porrúa.

Salceda, J. M. (2002). Las casas del estudiante (1915-2001) conquistas populares por defender. Morelia: Red Utopía A. C./Jitanjáfora Morelia.

Otras fuentes

Archivos

AGHPEM      Archivo General e Histórico del Poder Ejecutivo de Michoacán, México.

AGN               Archivo General de la Nación, México.

Hemerografía

Noticias.

La Voz de Michoacán.



[1] Administración Rectoral del Dr. Melchor Díaz Rubio. Primer informe 1970-1971. Fondo Secretaría de Gobierno. Sección Instrucción superior. Serie Universidad Michoacana. Año 1971. Archivo General e Histórico del Poder Ejecutivo de Michoacán (en adelante AGHPEM), Morelia, México.

 

[2] Administración Rectoral del Dr. Melchor Díaz Rubio. Primer informe 1970-1971. Fondo Secretaría de Gobierno. Sección Instrucción superior. Serie Universidad Michoacana. AGHPEM, Morelia, México.

 

[3] Caro, J. (17 de marzo de 2015). Entrevista a Joel Caro Ruiz/Entrevistador: Luis Sánchez Amaro, Morelia, Michoacán, México.

[4] J. Chávez, “Rafael Aguilar Talamantes ayer quedó en libertad”, Noticias, 14 de mayo de 1971, pp. 1-7.

[5] Informe de Gobernación del 5 de agosto de 1971 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1189-B, exp. 4, f. 390. Archivo General de la Nación (en adelante AGN), México.

[6] Informe de Gobernación del 22 de septiembre de 1971 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1189-B, exp. 4, f. 564. AGN, México.

[7] Informe de Gobernación del 13 de agosto de 1971 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1189-B, exp. 4, f. 412. AGN, México.

[8] J. Puente, “Incremento a la ayuda económica para la Universidad Michoacana”, Noticias, 7 de septiembre de 1971, pp. 2-7.

[9] Informe de Gobernación del 25 de septiembre de 1971 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1189-B, exp. 4, fs. 588-590. AGN, México.

[10] Redacción, “Los nicolaitas apoyan toda actitud que lleve al progreso”, Noticias, 21 de septiembre de 1971, pp. 1-7.

[11] Informe de Gobernación del 28 de septiembre de 1971. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1189-B, exp. 4, fs. 650-654. AGN, México.

[12] Informe de Gobernación del 9 de octubre de 1971 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1190-A, exp. 1, fs. 109-110. AGN, México.

[13] Álvarez, M. (10 de marzo de 2014). Entrevista a Manuel Álvarez Barrientos/Entrevistador: Luis Sánchez Amaro, Morelia, Michoacán, México.

[14] Redacción, “Se entregan los nuevos terrenos a la Universidad Michoacana”, La Voz de Michoacán, 2 de febrero de 1972, pp. 1-10.

[15] Informe de Gobernación del 15 de febrero de 1972 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1190-A, exp. 1, fs. 547-549. AGN. México.

[16] Informe de Gobernación del 24 de octubre de 1972 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1496-B, exp. 8, f. 525. AGN, México.

[17] Informe de Gobernación del 21 de febrero de 1973 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1190-A, exp. 1, fs. 251-252. AGN, México.

[18] Agencia Notimex, “Viaja a Pekín el conjunto ‘Erandi’ y un dirigente estudiantil: los invitó L. E”, La Voz de Michoacán, 13 de abril de 1973, pp. 1-10.

[19] Informe de Gobernación del 14 de junio de 1973 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1190, exp. 1, fs. 483-484. AGN, México.

[20] Redacción, “Frustrado complot”, La Voz de Michoacán, 21 de junio de 1973, pp. 1-12.

[21] Álvarez, M. (10 de marzo de 2014). Entrevista a Manuel Álvarez Barrientos/Entrevistador: Luis Sánchez Amaro, Morelia, Michoacán, México.

[22] Ferreira, L. (5 de agosto de 2015). Entrevista a Leoncio Ferreira Sánchez/Entrevistador: Luis Sánchez Amaro, Morelia, Michoacán, México.

[23] Informe de Gobernación del 12 de noviembre de 1973 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1190-A, exp. 1, fs. 109-110. AGN, México.

[24] Informe de Gobernación del 17 de abril de 1974 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1190-A, exp. 1, fs. 56-57. AGN, México.

 

[25] Informe de Gobernación del 6 de mayo de 1974 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1496-C, exp. 15, f. 7. AGN, México.

[26] Informe de Gobernación del 25 de noviembre de 1974 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1496-B, exp. 8, f. 203. AGN, México.

[27] Expedientes de Amafer Guzmán Cruz, Doroteo Santiago Ramírez y Rafael Chávez Rosas. Declaración ministerial, 1974. Fondo Dirección Federal de Seguridad. Caja 290, leg. 11, clasificación 11-207, fs. 100-103. AGN, México.

 

[28] Valdés, A. (10 de noviembre de 2015). Entrevista a Alejandro Valdés Corona/Entrevistador: Luis Sánchez Amaro, Morelia, Michoacán, México.

 

[29] L. Murillo del Razo, “Los universitarios sacaron del Departamento Escolar a extraños”, Noticias, 22 de septiembre de 1976, pp. 1-7.

 

[30] Herrera, A. (15 de junio de 2015). Entrevista a Arturo Herrera Cornejo/Entrevistador: Luis Sánchez Amaro, Morelia, Michoacán, México.

[31] Informe sobre el problema del Convento de San Agustín. Fondo Secretaría de Gobierno. Sección Instrucción superior. Serie Universidad Michoacana. Caja 5, año 1976, exp. 71, fs. 1-4. AGHPEM, Morelia, México.

[32] Informe de Gobernación del 2 de agosto de 1977 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1496-C, exp. 15, fs. 192. AGN, México.

[33] Informe de gobernación del 20 de septiembre de 1977 sobre actividades estudiantiles en Morelia. Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Caja 1496-C, exp. 15, f. 204. AGN, México.

 

[34] Frente Moreliano de Defensa Popular, “¡Ya basta!”, La Voz de Michoacán, 6 de abril de 1978, p. 8.

[35] L. Murillo del Razo, “La universidad creará una nueva preparatoria, la 5”, Noticias, 6 de septiembre de 1978, pp. 1-7.

[36] Solís, L. (12 de agosto de 2015). Entrevista a Laura Solís Chávez/Entrevistador: Luis Sánchez Amaro, Morelia, Michoacán, México.

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Responsable de la última modificación de este número: Francisco Rafael Marín Martínez, frmarin@mora.edu.mx con domicilio en: Plaza Valentín Gómez Farías núm. 12, col. San Juan Mixcoac, Deleg. Benito Juárez, 03730, Ciudad de México, tel. 5598-3777, ext. 3108. Fecha de última modificación: 19-12-2017

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